Aprendices de periodismo

Reportajes elaborados por estudiantes de Periodismo III de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela

No siempre hay un final de película


El Cine Nacional en su vaivén, cuenta historias más allá de la gran pantalla

No siempre hay un final de película

Tres vidas que parecen de película: Sergio Marcano, Luis Cerasa y Jackson Gutiérrez relatan los papelones por los que han pasado para hacer cine en el país. Parece cosa de suerte, como si el destino al igual que un guionista escribe a quien le toca y quien debe esperar para llevar ese sueño a 35 mm. El Estado y las Productoras Independientes actúan a veces de villano y otras de padrino. Hay productos audiovisuales para todos los gustos y muchas maneras de hacerlos. Al final cada uno dirige su propia película

Shandra Delgado / Roysbel Vielma

Una reina pepiada, un guayoyo, una miss, el Salto Ángel, la malta, un bochinche, el zafarrancho, entre otros íconos venezolanos, intentan apoderarse de la gran pantalla. En ocasiones con fórmulas cómicas, otras románticas, algunas históricas, pero las de acción o violencia casi siempre son las más taquilleras

Hoy día, gracias a los avances tecnológicos, este asunto de hacer películas se ha simplificado. Hemos visto ensayos caseros, grabados con un celular o con una cámara digital, que resultan exitosos y al mismo tiempo filmes realizados con todo un equipo profesional que han sido catalogados, por reconocidos críticos, como una “porquería”.

En la vida real hay quienes encuentran un final feliz, otros se conforman con el que les tocó y algunos siguen empeñados en buscar uno diferente para escribir su propia historia. Puede sonar a cliché, pero hay quienes logran plasmarla en la pantalla grande. Por eso traemos tres historias que merecen ser contadas. Parecen de este fantástico mundo, pero son de la vida real y las viven aquí mismito tres venezolanos diferentes con un sueño en común.

Cerasa, “Al otro lado nada es lo que parece”

Luis Cerasa, profesor y director. Tiene experiencia en la producción audiovisual de televisión y ha realizado siete cortometrajes, uno de ellos premiado en un Festival Internacional. Creó el modelo de capacitación “Cine en Formación”, para jóvenes de la Región Oriental, que ha resultado porque se concretan obras a corto plazo y sin mucha burocracia.

Cerasa apuesta por el cine independiente y su slogan es “Todos pueden hacer cine”. Hace un año y medio realizó, con sus estudiantes, la película “Al otro lado nada es lo que parece”, innovando en el género de suspenso. La producción, dirección y guion demoró más de ocho meses, fue autogestionada y grabada solo en fines de semana, debido a las ocupaciones laborales de todos.

El Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC) le negó el financiamiento y posteriormente la transferencia a 35mm, sin embargo, en varias presentaciones de pre-estreno ahora mismo está siendo evaluada, por una empresa, para ser transferida a 35 mm y distribuirla comercialmente.

Cerasa cataloga su obra como punta de lanza para el cine independiente, por darle oportunidad al talento del interior, donde no tienen las mismas oportunidades. Por eso, resalta la necesidad de abrir espacios en las regiones para la producción cinematográfica, a fin de promoverlo a nivel industrial ya que como es ahora, institucional, termina siendo muy excluyente por todos los procesos administrativos.

En este sentido, en el artículo 42 de la Ley de Cinematografía Nacional se establece que serán certificadas como obras nacionales, aquellas que sean en español o lengua indígena, cuyo carácter no sea publicitario o propagandístico y que la dirección, guión, adaptación, y argumento sean de autores venezolanos o extranjeros con visa de residente. Sin embargo, como la película de Cerasa no fue producida por el CNAC, no han aceptado que participe en festivales y concursos, por lo que él reclama el derecho de igualdad en las regiones, que se acabe el favoritismo y se apoyen nuevas ideas.

Una convocatoria inesperada

Sergio Marcano, Licenciado en Artes, mención Cine, egresado de la UCV. Técnico de Edición cinematográfica y audiovisual, egresado de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, Cuba. Ha producido para televisión y dirigido algunos cortos con el apoyo de la productora Tango Bravo.

Como si fuese un fragmento del guión de una trama sorprendente, le rebotaron dos veces un proyecto en el CNAC que después fue aprobado, cuando con su autorización, fue introducido por el conocido director Phillip Toledano.

“Creo que a Toledano se lo aprobaron porque es más encantador que yo, tiene un bigote y acento francés, entonces consideraron que es mejor que un proyecto de un tipo que se apellida Marcano, tal vez esto no es del todo cierto pero, si te fijas, los apellidos de los que hacen cine en Venezuela tienden a ser europeos, no son apellidos muy criollos”, analiza Sergio.

Más irónico aún, el organismo lo seleccionó como jurado al proceso de la convocatoria de ideas en 2011. Accedió, solo para corroborar lo que esperaba, los proyectos de nombres conocidos siempre son escuchados con más atención.

Marcano señaló que “El CNAC ha ido cambiando de un tiempo para acá, pero sigue teniendo muchos vicios, yo estuve en una convocatoria recientemente y pude ver cómo sucedía todo, cómo se repartían los créditos o llegaba el guion de “nosequiensito” y decían: mira vamos a prestarle atención a este guion, o no le revisen el presupuesto que no hace falta, eso esta buenísimo. En ese momento es que tú dices ¡No puede ser!”. En todo caso, en esa oportunidad la apuesta de este productor fue que los guiones de los desconocidos tuvieran un poco más de atención.

Ahora está preparando un largometraje, pero esta vez a 4 manos, “a ver si soy yo el que no pega una, porque mis proyectos no llegan, así que esta vez lo estoy trabajando con un guionista”, menciona Sergio.

Este proyecto lo viene realizando solo desde hace 2 años, por lo que el patrocinio se ha complicado un poco, ya que esta ayuda depende de la capacidad que tenga el productor para producir. No todo el mundo tiene la suerte de conocer a un productor con los equipos necesarios para hacer un material de calidad y que los ponga a la disposición de los demás productores, que no cuentan con los mismos recursos.

Por ejemplo “las películas de Jackson Gutiérrez son muy malas, pero él tiene la esperanza de que son buenas y se lo cree. La gente sabe quién es, los buhoneros lo recomiendan y tiene el apoyo de la casa productora Ávila y la disposición de las cámaras de Ávila TV.

El Azote de la pantalla chica

Un caso curioso es justamente el de Jackson Gutiérrez quien en el 2006 con solo 23 años, se dio a conocer con su primera obra audiovisual “Azotes de Barrio en Petare”, este trabajo fue producido y comercializado de forma peculiar.

Gutiérrez, desde los 15 años, trabajaba como barbero en el sector La Veguita de Petare. A diario escuchaba y hasta era testigo de historias con tramas distintas, pero con una constante común: la violencia.

Este barbero quiso representar cómo la violencia era cada vez más cotidiana en su entorno. Buscó una cámara, reunió a algunos vecinos de su comunidad quienes, sin experiencia alguna en la actuación, fueron espontáneos y representaron casos que habían visto o vivido muy de cerca.

El resultado fue un video que causó mucho furor en el “mercado negro” y se vendió como “pan caliente” en los tarantines de los buhoneros de La Hoyada, Capitolio, Parque Carabobo, Petare o Plaza Venezuela, tanto así, que cuando los vendedores informales colocan la película, la gente se detiene a verla.

Se generó gran polémica en torno a las imágenes de “Azotes de barrio en Petare”, ya que al parecer eran verdaderas, y tan reales que es difícil distinguir entre la realidad y la ficción. Los personajes actúan y utilizan el mismo lenguaje, las mismas mañas y se comportan igual a cualquiera de los delincuentes del barrio.

Gutiérrez asegura que todo fue montaje, que las pistolas eran de mentira y la sangre se simuló con salsa de tomate. Lo cierto es que logró hacerse un nombre en el medio, nombre que le otorgó el apoyo de Ávila Producciones, en la planta de Ávila TV, donde actualmente desarrollan varios proyectos y tienen previsto realizar un largometraje de este incipiente director, a quien la suerte le sonríe.

Si no te aprueban, ¡’tas raspa’o!

Legalmente, el CNAC es el ente rector de la Plataforma de Cine y Medios Audiovisuales a nivel nacional; encargado de gerenciar la actividad cinematográfica, formular politicas e instrumentar acciones dirigidas a estimular, regular y desarrollar la industria audiovisual en Venezuela.

Pese a ser un entidad gubernamental, parte del financiamiento que otorgan a las producciones proviene del aporte de los comerciales realizados en Venezuela; es decir, cada vez que una marca saca un comercial de TV, le paga una unidad tributaria para obtener el registro de la pieza publicitaria. Este dinero debe destinarse a fomentar la industria y a producir mas peliculas venezolanas.

Este ano, la IV Convocatoria de Ideas para el Desarrollo de Guiones 2012, de La Villa del Cine se realizo a nivel nacional del 16 de abril al 25 de mayo. Durante mes y medio, en la Coordinacion General de Proyectos Estrategicos recibieron 80 propuestas con las que se sintieron satisfechos. Asi lo expresaron en su portal acotando que ¡§son temas actuales, ineditos, originales, que destacan valores y derechos universales y, sobre todo, que consideran la posibilidad de desarrollar un tipo de produccion cinematografica con bajo presupuesto y el uso de la tecnologia de video digital¨.

La seleccion de ideas estuvo a cargo de un Comite de Evaluacion, integrado durante varias semanas en sesiones de lectura y discusion, realizaron la preseleccion de las 10 ideas, finalmente seleccionaron cuatro, donde suenan algunos apellidos criollos:

  • Tras La Llorona, de Carlos Alonso
  • Buenas y malas palabras, de Francisco Delgado
  • El Cruz, de Hugo Gerdel
  • Madre solo hay !cuatro!, de Manuel Salinas

Llevar un sueno a 35mm puede convertirse en pesadilla

La produccion cinematografica es el proceso que se realiza para crear un video, bien sea un corto o largometraje, una pelicula o un documental. En la preproduccion se establecen los objetivos, la audiencia, los tiempos de rodaje, se hace el presupuesto y se busca el financiamiento. Durante la produccion se graba todo lo necesario, siguiendo un guion elaborado previamente. Por ultimo, se realiza la edicion y la distribucion del material al publico, como fase de postproduccion.

Al consultar el del portal del CNAC denominado “Fiscalización” donde se supone deben presentarse los datos que reflejen la gestión de la institución, explican que cuentan con una unidad de estadística encargada de recopilar, procesar y divulgar toda la información referente al quehacer cinematográfico, poniendo a la disposición del público en general toda la información recopilada.

Agregan que se actualiza semanalmente la información sobre la taquilla de cine a escala nacional y se compila y sistematiza información estadística de proyectos aprobados y se atiende a usuarios, en cuanto a solicitudes de información. Sin embargo, no se consiguen textos informativos, cuadros, datos o gráficos que peritan verificar que en realidad esto ocurre.

En este sentido, se solicitó una cita la Gerencia de Promoción y Divulgación la cual, a la fecha de divulgación de esta investigación, no fue contestada. La información más reciente que se encontró, al menos oficialmente, fue una noticia del portal de la Asamblea Nacional, el CNAC, señalando que a partir del año 2005 y hasta el 2011 se produjeron 91 películas venezolanas, escritas y dirigidas en el territorio nacional, con diferentes estilos e historias.

El que persevera vence

Sin duda alguna, el cine venezolano ha dado mucho de qué hablar en los últimos años, con buenos o malos comentarios, la gente tiene películas para recordar. Aunque a muchos lo primero que se le viene a la mente sobre el cine venezolano son: drogas, prostitución, secuestros y asesinatos, otros consideran que se han tocado también temáticas entretenidas, educativas, formadoras de valores y de significación social.

La realización de una producción cinematográfica requiere, no solo de decisiones a nivel productivo, sino también a nivel artístico. En Venezuela este talento y toque creativo esencial está presente, pero no todo es perfecto, la principal limitación está dada por los medios disponibles, ese presupuesto con el que no todos cuentan al momento de producir.

Hay productores con grandiosas ideas y temas innovadores para presentar, algunos cuentan con el dinero y/o el apoyo necesario, por parte de los entes gubernamentales y casas productoras del Estado, pero muchos otros se tienen que defender con las uñas para llevarle al público proyectos interesantes.

Los espectadores ven películas nacionales y no se imaginan lo complicado que es llegar a la gran pantalla. A diario salen reportajes que reflejan el apoyo al cine venezolano y declaraciones de productores, que hacen ver el proceso como si se tratara de soplar y hacer botellas. El interés principal de los productores independientes, es que sus guiones sean evaluados y considerados a la par de los guionistas y directores reconocidos, que se acabe el favoritismo, que se escuchen nuevos nombres y nuevos temas en la producción nacional, para que el patrocinio sea justo y equilibrado.

Sea como fuere, en Venezuela, el cine arrancó en un tren y, con o sin apoyo, los productores y directores siguen maquinando y levantando las producciones que pretenden, con fe y esfuerzo, reivindicar el cine nacional y colmar las salas de espectadores satisfechos con lo que vean.

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Esta entrada fue publicada en 22 de julio de 2012 por .
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