Aprendices de periodismo

Reportajes elaborados por estudiantes de Periodismo III de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela

La carretera de Carayaca es una mina de oro


Una falla de borde socavó la carretera principal de Carayaca en el estado Vargas, el 7 de junio de 2010. En ese momento, el entonces Ministerio de Transporte y Comunicaciones aprobó más de 11 millones de bolívares para la ejecución de la primera etapa de la obra, pero las lluvias retrasaron el proyecto. En la actualidad, la primera etapa no se ha concretado y se habla de una segunda fase que supone la aprobación de más de 29 millones de bolívares.

Ibis León

 

Una nube de polvo se desparrama sobre el parabrisas. Las ruedas del jeep se aferran a las curvas de tierra. Al interior del potente vehículo viajan 12 pasajeros, algunos de ellos son vecinos de San Francisco, Héroes de Tacoa y Miguel Ángel Figueredo, sectores de la región montañosa del estado Vargas. La ruta es empinada y rocosa, por lo que es conocida como “la trocha”. Desde la ventanilla se divisa un cartel: “Estamos trabajando para usted, poniéndole corazón a Vargas”.

Esta vía alterna fue habilitada por el Instituto Autónomo de Infraestructura del Estado Vargas (Infravargas), tras el colapso de la carretera principal de Carayaca el 7 de junio de 2010.  La ruta, que parte desde el sector Paraíso Azul, se planteó como una solución de emergencia mientras los ingenieros de Infravargas evaluaban el terreno y diseñaban el proyecto de reconstrucción de la carretera principal de Carayaca. Sin embargo, debido a la magnitud del derrumbe, la obra fue delegada al Ministerio del Poder Popular para las Obras Públicas y Vivienda (Mopvi), el cual en ese mismo año fue suprimido por decreto presidencial Nº 7.513 y sustituido por el Ministerio del Poder Popular para el Transporte y Comunicaciones.

Este Ministerio ejecutó la primera fase del proyecto que comprendía la construcción de zanjas de drenajes, la instalación de pilotes y el perfilamiento del talud (ladera de tierra), para lo que se aprobó el monto de 11.599.951,03 Bs. Esta etapa tenía un avance físico de 82%, según la Memoria y Cuenta del Ministerio de Transporte y Comunicaciones de 2011, y se esperaba que estuviera lista el 18 de febrero de 2012. Pero los avances no se concretaron.

En noviembre de 2011, el Ministerio fue dividido por mandato presidencial al ser considerado “Ministerio Monstruo”, y el proyecto de reconstrucción vial continuó en manos del Ministerio del Poder Popular para el Transporte Terrestre. Ese mismo año, los avances en la construcción de la primera fase se perdieron debido a la inestabilidad del terreno.

En la actualidad, la primera fase del proyecto continúa en proceso de construcción, y aún no se ha definido la fecha de ejecución de la segunda fase para la que se aprobó un monto de 29.999.715,17 Bs, según el informe del Ministerio del Poder Popular para el Transporte Terrestre, actualizado el 29 de junio de 2012, donde se describe el avance de la obra.

¿Qué pasó en San Francisco?

José Fornos, Gerente de ejecución de Infravargas, explica que el problema en San Francisco se produjo por la mala canalización de las aguas. “El problema fue que el muro atirantado que sostenía la carretera colapsó por las filtraciones de agua. Estas filtraciones se fueron llevando los finos, que es la arena más fina, y con el tiempo fue arrastrando la parte más gruesa hasta que originó un hueco entre la pantalla y la carretera. Al caer el muro, por el empuje de la tierra, la carretera se hundió”.

Más tarde, cuando se intentó ejecutar la primera fase del proyecto de reconstrucción con la fijación de pilotes para la edificación de un puente, la obra colapsó por segunda vez. “Los pilotes se deslizaron porque hay un gran movimiento de tierra. Se está moviendo todo el talud por la filtración de las aguas que no han sido canalizadas. Gota a gota se llena el vaso y gota a gota se tumba cualquier terreno”, expresa el ingeniero Fornos.

El profesor Jesús Prieto, geógrafo de la Universidad Central de Venezuela, coincide con el ingeniero Fornos al afirmar que el agua es un factor que amenaza el  terreno en el sector San Francisco. “Los suelos de esta zona son llamados suelos lateríticos porque son propios de las arcillas, y la arcilla se caracteriza por ser expansiva, porque absorbe la humedad y al secarse se agrieta, lo que causa el desprendimiento”.

Para el profesor Prieto, el origen del problema es la falta de ordenamiento territorial en la zona. “En Carayaca no hay ordenamiento territorial porque se hicieron edificaciones espontáneas. Muchas de estas casas no tienen sistema de cañerías y el agua corre libremente, lo que influye en el ablandamiento del terreno arcilloso”.

Álvaro Díaz, ingeniero inspector de la falla de borde en el sector San Francisco, asegura que la filtración de aguas servidas debilitó el terreno y generó, en un primer momento, el colapso de la carretera y, más tarde, el segundo derrumbe que atrasó la construcción de la primera fase del proyecto, en noviembre de 2011.

A dos años del desplome de la carretera  

Entorno a la problemática vial se ha despertado una ola de denuncias encabezadas por los dirigentes de la Mesa de la Unidad Democrática José Manuel Olivares, candidato a la gobernación del estado Vargas, y Bernardo Guerra, diputado de la Asamblea Nacional por el estado Vargas.

El diputado Guerra desmintió, en el programa “Aló Venezuela” transmitido por Globovisión el 8 de junio de este año, la Memoria y Cuenta del Ministerio del Poder Popular para el Transporte y Comunicaciones de 2011, en donde se hace referencia al 82% de avance en la primera etapa de la obra. “Voy a solicitar un derecho de palabra en la Comisión Permanente de Administración y Servicios de la Asamblea para que se abra un caso de investigación sobre lo ocurrido ahí, porque se habla de un avance físico que no se percibe y de una ejecución financiera del 54.3%”.

José Manuel Olivares asegura que no ha recibido una respuesta oficial de parte de las autoridades regionales y ministeriales. “Ante las solicitudes formales escritas por nosotros, ante las actividades de calle públicas y notorias, nunca han dado una respuesta oficial. No se sabe si van a hacer un elevado, un puente, si se va a recuperar la vía o se va a hacer otra”.

Ambos dirigentes explican que los recursos fueron aprobados y que incluso el presidente Hugo Chávez le exigió al gobernador Jorge Luis García Carneiro la celeridad en la obra. “El 12 de marzo, Chávez hizo un llamado desde Cuba e instó al gobernador a terminar la obra”, argumenta el diputado Guerra.

En contraposición, el ingeniero Álvaro Díaz asegura que el equipo designado por el Ministerio de Transporte Terrestre continúa trabajando en la construcción de la primera fase de la obra que estaría lista para el 18 de febrero de este año. Pero afirma que debido al derrumbe de noviembre de 2011 no pudo ser terminada. Destaca además la planificación de una segunda fase que comprende el perfilamiento de taludes, la construcción de pantallas, la construcción de drenajes y torrenteras para lo que se aprobó el monto de 29.999.715,17 Bs.

Mientras tanto, los habitantes de La Esperanza deben esperar en cola hasta tres horas para acceder a una unidad de transporte, que por lo general es “pirata”. Así lo explica Héctor García, fiscal de la línea “Halcones de La Esperanza” que cubre la ruta de Picure, segunda vía habilitada por la Gobernación tras el colapso de la carretera principal Carayaca – Catia la Mar. “Hay escasez de transporte y la vía no está buena. Regularmente trabajan tres unidades de la gobernación y yo como fiscal me veo en la obligación de meter carros de otras líneas, los famosos piratas, para que los pasajeros puedan llegar a su destino”.

García vive en Valle Verde, uno de los sectores afectados. En esta zona sólo cuentan con una unidad de transporte. “Por ahí lo que hay es un sólo carro trabajando y ese da dos o tres vueltas en la mañana y después no vuelve a trabajar hasta las cinco de la tarde. Los fines de semana tampoco trabaja”.

Howard Goitia, fiscal de la línea que cubre la ruta de Paraíso Azul, afirma que la falta de unidades de transporte ha agudizado el problema. “Los usuarios tienen que esperar de una a tres horas, ya los piratas están aumentando el pasaje a 10 Bs. Es una situación bastante difícil”.

Según Goitia, el colapso de la carretera principal de Carayaca afecta a los 16 sectores de La Esperanza, lo que se traduce en unas 13.000 personas, aproximadamente, por lo que exige celeridad en la obra. “Ha pasado mucho tiempo y a la carretera no le han metido mano”.

Francisco Suriel, vocero del sector San Francisco, dice que el retardo de la obra se debe a la lentitud del trabajo. “Ellos están trabajando, pero van muy lento. Se han hecho reuniones en la casa comunal, han venido el alcalde y el gobernador y nos han prometido cosas, pero nosotros no hemos visto el empuje que debería tener esta obra por ser una carretera nacional”.

Algunas personas han optado por quedarse en casa de sus familiares para llegar a tiempo a sus trabajos. Incluso han tomado la decisión de mudarse, como es el caso de Luis Alcivar. “Hace un año me mudé debido a mi trabajo, porque tenía que madrugar y la zona se puso muy peligrosa. Al principio fue difícil porque me tuve que desprender de mi familia”.

Otros no tienen la misma oportunidad de Alcivar y les toca resignarse. Como la señora María Quintero, quien vive en la Esperanza I y  todos los días debe salir de su casa a las 4:30 de la madrugada. “Allí no hay un policía para nada. Eso es un sálvese quien pueda. Salgo de mi casa  a las 4:30 y me encomiendo a Dios”.

Ya de bajada, desde el sector San Francisco, el jeep derrapa en la pica de tierra y levanta el polvo con sus ruedas. El trayecto es rocoso y angosto. A lo lejos se divisa un cartel decolorado que identifica el inicio de la vía de Paraíso Azul. Es mediodía, el sol calienta los asientos de cuero. A esta hora el recorrido es de 45 minutos, más tarde será de una hora y media.

“¡Uno sí sufre aquí!”, exclama una de las pasajeras secándose el sudor de la frente. Lleva consigo varias bolsas de enseres que se mueven vertiginosamente por el estremecimiento del vehículo. El resto de los pasajeros se mantiene en silencio con la incertidumbre de no saber la hora de su regreso.

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2 comentarios el “La carretera de Carayaca es una mina de oro

  1. Monik
    9 de agosto de 2012

    Hagaselo llegar a chavez q ya es un abuso estar sin esa carretera la gente lo necesita es una odisea llegar ! A carayaca y luego devolverse es terrible ..m gracias por tu resportaje

    • Ibis León
      19 de agosto de 2012

      Muchas gracias, Monik, por leer mi reportaje. Un abrazo!

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Esta entrada fue publicada en 22 de julio de 2012 por .
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