Aprendices de periodismo

Reportajes elaborados por estudiantes de Periodismo III de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela

El misterio de los cupos


Rachadell : Con el UXXI, es imposible alterar los ingresos

El misterio de los cupos

La UCV es la universidad más demandada en el país. De 40 mil personas que anualmente aplican para entrar a estudiar en ella, 10 mil aprueban. Es por esto que comprar cupos ahí es una tentación para muchos. Unos dicen que se compran cupos en esta casa de estudios, otros confiesan que es imposible. Sólo queda la duda

Libia Caballero

            Eran, según él, según Amalio, treinta o cuarenta personas. A través de la ventana del piso 1 del Rectorado, Amalio Sarco Lira, Coordinador General de Secretaría,  los vio por  única vez. “Estaban allá, en la plaza del Rectorado. Era un grupo de personas que veías moverse de acá para allá; entonces, llamé a vigilancia y les dije: ‘vayan a ver qué quiere esa gente’. Nos dijeron que ellos eran el grupo de padres que habían comprado los cupos en la UCV. Y, bueno, eso pasó hace dos años. Luego, los invité a una reunión. No volvieron“.

Amalio Sarco, sentado en su escritorio, tras el flux de rigor, habla sobre la mafia de estafadores de la UCV; la que juega con los cupos, la que ofrece sin tener, pero que casi siempre gana, porque la gente tiene miedo a denunciar el robo, o, más allá de eso, le teme al escarnio público. Existe en la UCV un grupo de personas que se dedica a vender cupos sin tenerlos asegurados; de manera que la gente los compra, pero, al final, no  obtiene nada. Y lo que viene, luego de esta transacción fallida, es una impotencia por parte del estafado, una incapacidad de exigir lo que, en teoría debería tener, pero que se queda ahí, porque el comprador irrito no reclama ante el órgano judicial.

Es que cuando una persona compra un cupo en la UCV, lo hace con la esperanza de que en realidad va a poder obtenerlo. Kevin Ávila, dirigente del Frente Patria es Universidad, razona: “si la gente compra cupos todavía, aunque saben que es poco confiable y que la mayoría son estafadores, ¿por qué siguen buscándolo? Porque alguno habrá que no sea estafador. Si la esperanza persiste es porque a alguien le ha funcionado. Por Dios, para nadie es un secreto que acá la venta de cupos es común. Sólo que unos se han aprovechado de eso, pero yo sí he escuchado casos de personas que entraron acá de esa forma“.

Y es que en la Universidad Central hay algo raro, un olor extraño que hiede a misterio se esconde en sus rincones, y aparece en los lugares más indiferentes a la nariz del investigador. Ese aroma, el aroma del delito, se filtra por doquier. Hay que saber olerlo. Unos dicen que todo está bien, que la Universidad es tan estricta, que no hay posibilidad de que se aparezca, a ratos, el fantasma de la corrupción. Pero otros, ¡Ay!, esos otros piensan que es todo lo contrario. Y ante esta situación de incertidumbre,  la ausencia de certeza, no queda más remedio que dejarle el camino tendido al rumor. ¿Se venderán, en realidad, los cupos en la Central, o es pura estafa?  Mejor será empezar desde el principio:

Las vías de ingreso y el prestigio

 

La Universidad Central de Venezuela, casa de estudios más importante del país, es inmensa. Gigantesca es su infraestructura, pero diminuto es el número de los que pueden entrar a estudiar en ella. Viejo es aquél rumor de que dentro de tanta grandeza hay corrupción, y que ella se hace evidente en la venta de cupos. La UCV es una Universidad pública, autónoma y, por lo tanto, gratuita.

Hay varias vías para ingresar a la UCV: La prueba diagnóstica, la asignación de la OPSU, el convenio sindical, que incluye a los obreros, profesores y empleados administrativos con larga trayectoria dentro del claustro universitario,  el convenio diplomático, los cupos por mérito deportivo u artístico, y a través del programa Samuel Robinson, en el que se da la oportunidad de estudiar a los sectores más desasistidos en Amazonas y Delta Amacuro.  Ninguna de ellas incluye, ni por asomo, la posibilidad de pagar. Pero, por lo visto, a la gente no le queda esto tan claro.

 

Lo que ocurre es que la Universidad Central de Venezuela es el instituto de educación superior con más prestigio del país. La rectora de esta casa de estudios, Cecilia García Arocha, dice al respecto que:

-Este año, fuimos sometidos a través del vicerrectorado académico a dos ranking distintos; uno inglés, que determina la capacidad docente, y que representa a la universidad en las páginas web; y un ranking de Shanghai que  mide la capacidad de investigación. En este último estuvimos colocados en el número 70 de las 100 mejores universidades del mundo(es la única venezolana que está en esa posición); en el ranking inglés, estamos en el primer lugar de las universidades venezolanas, y de 350 universidades latinoamericanas, ocupamos el puesto número 33.

En vista de esto, no es extraño que la gente pague, literalmente, por tratar de entrar (porque muchas veces no pueden hacerlo). Cada año, según la rectora Arocha, una media de 40 mil personas optan por el ingreso a esta casa de estudios. De ese monto, sólo 10 mil personas clasifican. Mientras tanto, las 30 mil restantes caminan al borde de la Educación Superior. Y esto se convierte en un drama.

Cecilia García Arocha explica la razón por la que tanta gente es excluida o, mejor dicho, no puede ingresar a la Universidad:

–          Cada año, casi 40 mil estudiantes aplican para entrar a la universidad, pero sólo 10 mil terminan haciéndolo con el mismo presupuesto reconducido de cuando yo era Secretaria, con menos profesores, con menos aporte para el desarrollo de la educación hacia lo interno en la universidad. ¿Por qué el ingreso es así? Porque tenemos un presupuesto donde el 80% se va en pagar salario, el 20 % sólo para funcionamiento, y no tienes cómo reponer cargo. No hay renovación de Recursos Humanos como fue en nuestra época. Y ya no sé hacer más milagros.

Si alguien se preguntaba por qué razón la gente quiere comprar cupos en esta universidad, y en un país donde educarse es el equivalente a salir de abajo, a superarse y a tener mejor calidad de vida, creo que con lo que leyó, lo entenderá mejor.

Las hipótesis

Si se venden cupos o no, decirlo con certeza, pocos pueden. Pero de lo que no cabe duda es que existen, al menos, cuatro posibilidades. Ellas son:

1)Realmente hay una mafia en la Universidad o, simplemente, personas dentro de la UCV que ocupan puestos estratégicos en Control de Estudios, Grado, o Secretaría, se encargan de meter a personas en las listas a cambio de dinero.

2) Existe otro tipo de mafia, la de los estafadores que, realmente, venden cupos que no tienen, pero son unos ilusionistas de primera.

3) Unos expertos en tecnología han descubierto la manera de hackear UXXI, el sistema computarizado nuevo, y cambian los nombres en las listas, garantizándole al que compra el cupo, aparecer en el sistema.

4)Que hayan dos mafias, la de los estafadores y la de los vendedores que están infiltrados en cargos estratégicos.

Las cuatro son posibles, pero sólo una es segura, la de los estafadores. Como dijo Manuel Rachadell, asesor jurídico de la UCV:  “Es imposible que, en la actualidad, se pueda vender un cupo en la Universidad. Lo que sí existen son los estafadores. Siempre me llegan casos de personas que las dejaron al aire, con el nuevo sistema computarizado que hemos implementado, es imposible que alguien filtre un nombre en la data. Todo está muy resguardado“

 

Los vericuetos del nuevo ingreso

 

García Arocha, rectora de la UCV, tiene una camisa blanca con azul marino. Está sentada en uno de los muebles del Panteón que es su oficina, y entona, con esa voz grave que ella tiene, la respuesta a esta pregunta:

-Profesora, ¿ Quiénes intervienen en todo el proceso que se realiza para generar la lista de nuevo ingreso?

 

-El ingreso a la universidad viene por distintas vías. Las  asignaciones las presentan los decanos al Consejo Universitario de acuerdo a la capacidad de cupo; me explico:         si por ejemplo una facultad tiene 200 posibilidades de ingreso, entonces ellos tienen que calcular cuántos pueden ingresar por OPSU, cuántos pueden ingresar por la prueba diagnóstica y cuántos pueden ingresar por acta convenio. Todo eso conforma la matrícula de cada una de las Facultades, y cada Facultad  es distinta; entonces, cada comisión de admisión conforma la matrícula de acuerdo al número de profesores, a la disponibilidad de aula, al presupuesto asignado.

-Y una vez que el Consejo Universitario (C.U.) tiene la matrícula de cada Facultad, ¿qué hace, él mismo decide los que entran?

-No. Cuando se hacen las pruebas, cada Facultad envía al C.U la lista de los que aprobaron la prueba diagnóstica, así como también recibe (el Consejo Universitario) la lista de la OPSU. ¿Qué sucede con la OPSU? A mí me consta, yo fui secretaria de esta universidad, que muchas veces se le dice a la OPSU tres, cuatro y cinco veces que corran las listas, y no se presentan los estudiantes. Hay como una autoexclusión; entonces, se corre la lista de las pruebas diagnósticas. Eso conforma la matrícula estudiantil; de manera que todo tiene que estar aprobado por el Consejo Universitario.

-¿Y qué pasa con los convenios?

Sí, lo que pasa es que los convenios tienen requisitos también. Por ejemplo, para que el hijo del profesor pueda estudiar aquí, tiene que estar en condición de agregado, o asistente y tener 15 años en la UCV. Ahora. Ese muchacho no ingresa sólo por se hijo de papá y mamá. No, tiene que tener en sus materias la misma nota que te exige la OPSU. Ellos presentan la prueba, es obligatorio.  Si no pasan, entonces entran por convenio. Y eso se elige en Consejo Universitario, dependiendo del número de cupos que haya para convenio.

-¿Y qué pasa con esa información?

Se lleva a Secretaría, que es la encargada de inscribir luego que el Consejo Universitario aprobó los ingresos.

Lo importante del proceso de elegir al nuevo ingreso, es saber qué órganos, dentro del claustro universitario, tienen contacto con esa data. La Facultad primero, luego el Consejo Universitario, y por último, Secretaría.  Según Manuel Rachadell, asesor jurídico de la Universidad, ahora es imposible que se robe un cupo porque “generalmente, esos problemas se producían porque antes no había un sistema de control adecuado, un sistema computarizado que permitiera detectar si la persona estaba inscrita en Secretaría. Ahora, cuando se hace la inscripción en la universidad, existe un sistema que, al poner la cédula, te dice por qué vía ingresaste a ella“.

Googleazo:

Si se tipea en Google la siguiente frase: “ venta de cupos UCV“, la 2.0 arrojará, si se busca bien, tres publicaciones distintas sobre el tema. La primera, es la denuncia que Kevin Ávila, líder del Frente Patria es Universidad, hizo sobre la supuesta venta de cupos por parte de la rectora de la Universidad.

La segunda son publicaciones comerciales en las que los usuarios ofrecen sumas de dinero por el cupo en la Universidad, o donde algunos presuntos vendedores ofrecen vender los cupos por determinadas sumas de dinero. Postean los precios de acuerdo a las escuelas.

El tercero son páginas donde se reflexiona sobre el asunto, explican situaciones, anécdotas, comentan cuáles son las escuelas con mayor demanda  (Medicina, Comunicación Social). Hay una, en particular, que es un reportaje sobre esta temática. En ella se habla sobre una situación que se dio hace un par de años en la Escuela de Educación.

Los 51 cupos de Educación

 

Hace dos años aproximadamente, se suscitó una situación particular en la Escuela de Educación de la UCV.  51 estudiantes fueron suspendidos, en vista de que tenían una situación irregular con su inscripción. José Loretto, director de la Escuela de Educación, habla sobre lo que sucedió:

–          Esto fue un suceso que se descubrió a raíz del cambio de data  de Control de Estudios del sistema que existía antes a uno nuevo, el UXXI. Llamó la atención que estos 51 alumnos no estuvieran registrados en Secretaría, entonces se hizo entrevistas a estos estudiantes y se descubrió que ellos nunca habían cursado el proceso de inscripción a nivel de Secretaría ni de Facultad. Se realizó una investigación organizada por el Consejo de Escuela: los alumnos habían comprado los cupos.

–          ¿A quién le compraron los cupos?

–          A unos personajes de la universidad entre los que destacan empleados, profesores. Parece que contaban con el apoyo de gente en Control de Estudios y Secretría. De hecho, muchos de ellos fueron despedidos. Algunos renunciaron cuando se vieron descubiertos.

–          ¿Y cuánto tiempo tenían los estudiantes en la Escuela?

–          Algunos estaban muy avanzados; otros tenían menos tiempo…

Esta información ha sido corroborada por las autoridades de la Universidad. Sólo hay algo que Cecilia Arocha desmintió y es que muchos de los profesores que estaban involucrados en el asunto, siguen trabajando en la Central. Como no se ha podido demostrar su culpabilidad, siguen ahí. Y con todos estos antecedentes. Para entrar a la UCV, hay que tener contactos estratégicos. Otra hipótesis respaldada.

La estafa 

No es un misterio; de verdad que no lo es, que la estafa figure tras cada página de venta de cupos por Internet. La persona que leerán dentro de poco, prefiere mantener su identidad oculta. De manera que responderá a un nombre inventado: Camino de La Mancha.  Y esta fue la primera pregunta que escuchó camino:

 

-¿Cómo te llegó  la información de que estaban vendiendo cupos?

-Todo empezó una tarde que fui a casa de un amigo. Los dos habíamos dejado los estudios. Él me dijo que había resuelto comprando el cupo.  Entonces, me  puse en contacto con la persona. Sólo tuvimos contacto telefónico. Me dijo que necesitaba que le depositara el dinero antes para hacer los trámites, que ya mi nombre estaba en la lista.

-¿Cuánto te pidió?

-Para el 2010, me pidieron 10 mil bolívares.  Yo pagué mi cupo, me tuvieron con una presión de que me iban a dar el certificado, y así me tuvo dos meses. Después, la persona desapareció, nos estafaron…

-¿Y cómo se puso en contacto tu amigo con el que los estafó?

-A través de otra amiga. Fue una cadena, un círculo vicioso.

Cuando le depositaste el dinero, ¿te dejó de responder?

-No, él siempre respondía. Pero como yo me demoré en pagar mi cupo, la supuesta gestora dijo que yo había sido el culpable de que no nos dieran los cupos. Entonces por eso, supuestamente, es que no salieron, porque lo hacen por lote. Cosa que me pareció una historia inventada por ella. Su nombre era Kaleidys Guillén. Me hizo depositarle el dinero en una cuenta de BANESCO.

-¿Le pediste que te reembolsara tu dinero?

-Por supuesto. Estuve un año insistiendo, pero luego me cansé. Entretanto, yo la investigué. Ella vive en un barrio en el cementerio, y es muy posible que formara parte de una mafia. Así que preferí no meterme en problemas. Y aquí sigo, esperando mis 10 mil bolos.

El regalo

 

            ******* estudia en la UCV. Es delicada su situación. Haciendo las veces de su nombre, la serie de asteriscos.  En la UCV, además de estafa, y venta, también hay regalos. ******* no hizo la prueba de admisión, tampoco entró por convenio, ni mérito. Simplemente, un día, decidió estudiar en la Central. Y así lo hizo.

-¿Cómo hiciste para entrar sin pagar y sin incurrir en ninguna de las vías de ingreso regulares?

 

-Bueno, tenía un amigo, él se graduó, me dijo ‘marico, si tú quieres estudiar, dímelo y listo’ y yo le dije: ‘¿seguro, hermano?` ‘Seguro, ¿qué quieres estudiar, pues?’, respondió. ‘Lo que sea, hermano. Yo quiero estudiar en la UCV, le dije. Un día me llamó, me dijo, ‘vente para la universidad’ y le llevé los papeles, y listo. Bueno, se los entregué a una chama que ni conocía, y él me dijo: ‘Déjalo hasta acá, que yo me encargo’. Una semana después, ya estaba inscribiéndome en Secretaría“

-¿Y cómo dijiste que habías entrado?

–          Yo dije que había entrado por prueba interna. Hay mucha gente que entra recomendada. Es así. Y, por lo menos en esa escuela, hay una sección de alumnos ayudados a entrar. Casi el mismo caso. Te lo digo porque una vez una profesora lo dijo y todo, porque éramos la peor sección. La sección de los casos especiales.

–          Comprendo…

Faltaron los vendedores

Alguien conoció a Lorenzo Ibarra (lo llamaron así para ponerle un nombre). Él es un vendedor de cupos en la Universidad Central de Venezuela. Llegó a este escrito a través de la web. De acuerdo a quién sí lo conoció, él recomendaba que siguieran, los que quisieran entrar con él, los canales regulares y que luego, al ver los resultados, “ahí vemos dónde lo colocamos“

Al parecer, el mítico Ibarra tiene tanto tiempo en el negocio de ventas de cupo, que lo recomiendan, de manera que tiene su cartera de clientes bien conformada. Los precios entre los que vende los cupos varían de 8 a 10 mil bolívares. Según él, Derecho, Comunicación Social e Ingeniería son las carreras más demandadas. Sin embargo, en Internet, es Medicina la que aparece como tal por ser la que tiene, de acuerdo al Coordinador Administrativo de la Facultad de Medicina, Arturo Alvarado, “la prueba más difícil de pasar“.

Alvarado suple, actualmente, al decano de la Facultad, el profesor Balda.  Según él, “en los cuatro años que llevo siendo autoridad acá, no creo que haya posibilidad de que se haya ofertado ningún ingreso por una vía diferente a las que ya conocemos. Medicina es la facultad que tiene mayor demanda, pero menor capacidad instalada. Nosotros no ofertamos más que 200, 220 cupos cada año. Tenemos unos mecanismos de control muy estrictos. Es muy difícil que alguien que no esté seleccionado vaya a quedar inscrito formalmente“.

Asimismo, René Chacón, Jefe de Control de Estudios Central, desconoce que se haya generado algún caso de venta de cupos. Chacón se pone a pensar, y, de repente, lo suelta: “Sí se manejó en un momento determinado que tenían una presunta persona en la facultad de Derecho o Ciencias Políticas, estudiante, que hacía cierto tipo de intercambio comercial dentro de la Universidad“ Pero no quiso hablar más.

En el marco jurídico

Manuel Rachadell, asesor jurídico de la UCV, comenta que siempre llegan a él denuncias por estafa. “La gente viene a reclamar, yo les digo que no puedo hacer nada, que denuncien a la persona en la Fiscalía, pero les da miedo“. El único caso que dice conocer, fue el de los estudiantes de Educación.

De esta forma, Rachadell comenta que las sanciones que se aplicaron fueron suspensiones de 1 a 3 años, de acuerdo a el nivel de cooperación de los estudiantes en la investigación y porque, al final, el asunto se tuvo que resolver en el Consejo de Facultad, y sólo el Consejo Universitario, de acuerdo al reglamento, tiene la potestad de expulsar a un alumno de manera definitiva.

Comenta también que, aunque la estafa es ilegal, la venta de cupos, como no está debidamente puntualizada en el código penal, no puede verse como un delito, porque  “para que una pena proceda, tiene que estar prevista específicamente en la ley“.  De manera que se queda en el limbo este tema, tan al descubierto que se esconde, como todos los misterios de la UCV.

La batalla

 

A inicios de este año, Kevin Ávila acusó a la rectora Arocha de vender cupos.  Aquí, una conversación con él:

 

K.A- Creo que para nadie es un secreto el tema de la venta de cupos. Creo que a  todos nos ha llegado el ruido de que entró por comprar el cupo, o cosas por el estilo. Se habla de precios como revisar esta carterilla de alimentos, Según la carrera. Nosotros, a raíz de eso, hemos empezado a investigar sobre este asunto. Entretanto, le hackean la cuenta a la rectora García Arocha.

ENTREVISTADORA-¿Quién lo hace?

K.A-Un tal N33. De hecho, se la hackean en honor a mí. Ellos dijeron ‘Kevin, te dedicamos este hackeo`. A raíz de eso, su cuenta se queda abierta y se empiezan  a publicar unos correos, una correspondencia con la periodista Beatriz Adrián, donde comienza todo cuando Adrián le escribe: ‘hola, querida, ¿cómo estás?’ Luego, la rectora le responde ‘¿Bien y tú?’. Le responde: ‘Bien. Mira, ¿cómo hago con una sobrina?’ Le contesta Arocha: ‘Bueno, háblate con tal’. Y de hecho, de tantos rumores que se cuelan por la Universidad, nosotros teníamos un poco de noticia sobre éste. Al parecer, es una hermana que ella tiene, que al lado de su oficina le construyó una oficina aparte, donde ella resuelve el tema de los cupos.

-¿Y ya?

Luego, la conversación se corta y llega otro mensaje que decía ‘¡Uy!, ¿tanto así?‘ Y luego, otro: ‘Mira, listo. Mi familia está preocupada. Ya depositamos el dinero, y todavía no ha comenzado’. A nosotros esto nos pareció grave.  Bueno, a raíz de esto, nosotros pusimos la denuncia en la Fiscalía con la Fiscal 51, pero todavía no hemos recibido respuesta, Esto es prácticamente un juego con la esperanza de los estudiantes. Todo una farsa, una mentira.

            Ante esto, la rectora responde que no tiene nada que temer, que no ha hecho nada y  que ella creó una comisión en la que aconsejan a la gente que no pudo ingresar a la Universidad, que por eso remitió a la sobrina de Adrián.

 

AROCHA: ¡Que demuestre lo que está diciendo, porque sino yo lo voy  demandar por injuria!

 

Es un tema serio, definitivamente, el de la venta de cupos, pero no cabe dudas de que se presta, al 100%, para rumores y cuchicheos de pasillo. Por ahora, la universidad sigue así, escondida, misteriosa; y así seguirá, si no se acepta que algo hay de extraño por ahí.

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Un comentario el “El misterio de los cupos

  1. l
    26 de julio de 2012

    El Samuel Robinson no sólo es para Amazonas y Delta. También para colegios públicos (o privados subsidiados) de Caracas, Miranda y Vargas.

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Esta entrada fue publicada en 22 de julio de 2012 por .
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